
Lo habrás visto escrito así, o como almogávares, o almogavars, o de 20 formas según el escritor, historiador o periodista, porque cada uno cuenta la historia según le va. El caso es que llevo un par de meses interesado por las vivencias de estos temibles y semidesconocidos soldaditos catalano-aragoneses. Fíjense si son semidesconocidos para los no catalano-aragoneses que un librero de Barcelona me preguntó para qué quería yo eso cuando le pregunté por un libro en castellano vulgo sobre tan aguerridos personajes. Que digo yo que también tengo derecho a leer sobre ellos sin ser catalano-parlante. Salvando estas pequeñas diferencias idiomáticas (y bueno, que el reseñado librero me respondió en perfecto catalán cuando yo le había preguntado en mi vulgar castellano), al final localicé un par de buenos libros inteligibles sobre el tema. Incluso una pinícula de esas en plan superproducción (Tirante el Blanco) donde luchan con suma valentía. Y este es mi resumen sobre la mejor infantería que pisó Europa y el Mediterráneo durante gran parte de los siglos XIII y XIV. Inicialmente empleados en las disputas entre aragoneses y francos por la isla de Sicilia y en los tejemanejes de los reyes aragoneses contra sus homónimos europeos, acaban siendo capitaneados por un antiguo monje templario, Roger de Flor. Éste es enviado con toda la hueste en auxilio del emperador bizantino Andrónico en virtud de los tratados acordados entre Cataluña y Bizancio. El emperador quería evitar a toda costa la llegada al trono de Carlos de Anjou, que reclamaba unos supuestos derechos sucesorios sobre el Imperio Romano de Oriente y quería aprovechar la debilidad del Imperio por las continuas invasiones del Gran Turco. Los catalanes, dada su enemistad con el tal Carlos por un quítame allá esas pajas en Sicilia, Nápoles y la actual Francia, apoyan incondicionalmente a Andrónico. Así que deciden enviarle a la llamada Gran Compañía Catalana, compuesta por los hombrecillos que llevan el título de este post.
Tras una entrada triunfal, llena de vítores y jolgorio, los almogavers se instalan en Constantinopla. Os podéis imaginar el panorama: 5000 tíos que lo único que saben hacer es pelear (y muy bien) y beber (aún mejor) en una ciudad donde las costumbres de la Grecia Clásica aún se estilan y los hombres se la sujetan con papel de fumar cuando mean de puro finolis. Incluso hubo una bronca con genoveses, gente de poco fiar, dentro de los muros de la propia ciudad. Unos angelicos los catalano-aragoneses estos.
En fin, que el emperador, no sin antes nombrar César del Imperio a Roger de Flor y desposarle con una princesa búlgara, decide que ya está bien de aguantar a los demonios estos y los envía a hacer su trabajo, porque para eso han venido. Andrónico envía, junto a los catalanes, algunos soldados griegos y caballería alana. Hay que echar a los turcos y ponerles mirando a la Meca antes de darles una patada en su mahometano trasero. La zona elegida es la península de Artaki (sede de los argonautas del famoso relato Jasón y los argonautas). Bueno, aquello fue veni, vidi y vici que diría Julio César. Tras localizar el campamento de los infieles, organizan un ataque sorpresa. Con unas pocas bajas, pasan a cuchillo a 4000 turcos entre infantería y caballería.
Tremendo dijo:
Enero 27, 2007 a 3:33 am
No, si a lo que producción de bestias se refiere, la ínsula Barataria sigue siendo prolija que te vas patabajo.
Pero, no sé yo, que me da a mí que esta historia no acaba demasiado bien…
Esperaremos impacientes a la parte (II)
Almogaver dijo:
Enero 30, 2007 a 6:42 am
Pues hombre demasiado bien no acaba, no. Pero hoy día aún son recordados por aquellas tierras… A los niños de por allí hoy día los asustan con un: “Que vienen los catalanes”, cual burdo Sacamantecas. Y no es broma.
En breve me pondré con la parte (II)
Ferrolobo dijo:
Julio 15, 2008 a 9:04 pm
Yo también estoy deseoso de leer la segunda parte.
Mientras, y si alguno le interesa, en este foro tenéis mucha información
http://www.almogavares.eu.kz